Vida
Publicado el lunes, 22 de junio del 2026 a las 14:31
Ciudad de México.— El 22 de junio de 1633 quedó marcado como una de las fechas más importantes en la historia de la ciencia. Ese día, el astrónomo italiano Galileo Galilei fue obligado por la Santa Inquisición a retractarse públicamente de su apoyo a la teoría heliocéntrica, que sostenía que la Tierra gira alrededor del Sol.
Galileo respaldaba las ideas propuestas décadas antes por Nicolás Copérnico, quien afirmaba que el Sol, y no la Tierra, era el centro del sistema planetario. Sin embargo, esta postura contradecía la visión geocéntrica defendida por la Iglesia católica en aquella época.
El conflicto se intensificó tras la publicación, en 1632, de su obra “Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo”, un libro en el que comparó ambos modelos y expuso argumentos favorables al heliocentrismo.
Acusado de sospecha grave de herejía, Galileo compareció ante el tribunal de la Santa Inquisición y, para evitar una condena más severa, aceptó renunciar públicamente a sus postulados científicos.
Como castigo, fue condenado a arresto domiciliario de por vida, una medida que cumplió hasta su muerte, ocurrida en 1642.
Aunque la frase “Y, sin embargo, se mueve” es una de las más conocidas y suele atribuirse al científico tras su retractación, los historiadores señalan que no existe evidencia de que realmente la haya pronunciado.
Con el paso de los siglos, el caso de Galileo se convirtió en un símbolo de la tensión entre la autoridad religiosa y la libertad de investigación científica. En 1992, la Iglesia católica reconoció oficialmente los errores cometidos durante el proceso judicial en su contra.
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