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Redacción
Publicado el martes, 1 de marzo del 2011 a las 16:00
México, DF.- Cinco familias cuentan cómo deben administrar su ingreso que ronda los 3.5 salarios mínimos diarios. A diferencia de lo dicho por el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, en cuanto a que con eso se pueden cubrir créditos, ellas no pueden pagar una hipoteca, auto ni colegiatura.
‘Jamás pude tener crédito para auto’ Julia García Padilla, de 48 años, jefa de familia, considera que con 6 mil pesos una familia no puede vivir tranquilamente.
Hace menos de un año, ella tenía dos trabajos: en uno realizaba actividades de un autoservicio y recibía un sueldo mínimo con las prestaciones de ley; en el otro desempeñaba su profesión en una estética para niños con otro sueldo mínimo.
Aunado a la contribución económica que ocasionalmente le aportaba su ex marido y su hijo Rafael Cristalinas García, de 19 años, quien trabaja medio tiempo para ayudar en los gastos de sus estudios universitarios.
Hasta hace un año, Julia dice que si se sumaban los diversos ingresos alcanzaban los 6 mil pesos, pero aún así jamás logró contratar un crédito para un automó, porque su prioridad era pagar su casa de interés social, la alimentación, estudios de sus dos hijos y alcanzó durante varios años a construir lo que pretendía ser su estética.
Dice que su estética quedó en obra negra, canceló el teléfono de su casa, dejó de surtir semanalmente su despensa y las marcas en los cereales se eliminaron, “ahora las compramos a granel”.
Al momento la entrevista, esta familia comía, pero también llenaban formatos para solicitar becas de estudios en las instancias gubernamentales, además de planificar el pago de los servicios.
Julia menciona que es preocupante su situación, debido a que no es fácil encontrar a su edad algún trabajo estable, por ello en su casa del Infonavit acondicionó un pasillo como estética con la intención de sacar ingresos.
Sin embargo, dice que “las ganancias” son limitadas, ya que su estética está escondida y admite que tampoco es un establecimiento en forma, porque tiene los utensilios profesionales necesarios para realizar los cortes.
Mientras hace el llenado de los formatos, Julia suelta la carcajada y menciona con ironía que se le pide escribir cuánto destina a la compra de ropa, cuánto ahorra al mes y cuestiona: “Con todo lo que le he dicho, ¿cree que me quede dinero para comprarme ropa, darme gustos o comer en la calle? Pues ‘No’ –responde–, mucho menos me queda para ahorrar”.
‘Nuestra despensa es cada día más pobre’ Si la familia Camacho Morales apenas puede medio comer –frutas, pescado, pan, verduras, entre otros alimentos–, mucho menos les alcanza para coche, hipoteca o colegiaturas.
En esta familia obrera de Tabasco, donde cuatro de sus integrantes trabajan, ni juntando el salario de todos llegarían a los 8 mil pesos mensuales y eso no les alcanzaría para el “bartolazo” de 6 mil pesos mencionado por el secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Ernesto Cordero.
“Ojalá así fuera. Es una mentira”, dice doña Juana Morales, quien en su casa tiene como responsabilidad y “estirar” el dinero.
Sabe que para guisar un pollo para ocho personas necesariamente tiene que elaborarlo en caldo con fideos y con alguna verdura.
De bebida diaria sólo les alcanza para un sobre de refresco de saborizante, el cual cuesta 5 pesos.
Cualquier comida que haga tiene que ser en caldo para que alcance. Si sobra comida, eso se desayuna, pues normalmente no cenan.
Los cuatro integrantes de la familia Camacho que trabajan son empleados de comercios y ni en sueños podrían comprar a crédito un coche. “Si fuera como dice el gobierno, todos tuvieran carros y casas buenas”.
Cuando tienen la necesidad de comprarse ropa o de realizar otro gasto obligado, “se tienen que hacer sacrificios, como comer menos”.
La despensa de esta familia, que se ve en la necesidad de estar en huelga de pagos de luz y agua, tiene que estar conformada por arroz, frijol, huevos y pastas.
‘Ni para pagar la guardería alcanza’ Con una niña en brazos, Marlen Mendo va de un lado a otro en el interior de la tienda familiar que adaptaron en su casa.
En ratos está en su cocina, luego le da de comer a la pequeña y también debe despachar refrescos, litros de leche y cereal en la tienda.
Es de mañana y su marido Santos Torres se encuentra en su trabajo en una maquiladora, donde gana un sueldo semanal de mil 200 pesos. Junto con la “tiendita”, el matrimonio tiene un promedio de ingresos mensuales de 6 mil a 6 mil 500 pesos.
La familia está conformada por cuatro. “Mi esposo trabaja en una maquiladora y estoy aquí en el negocio… es una mentira que con esa cantidad se pueda pagar carro a crédito, casa, teléfono y escuela privada”, expresa Marlen.
Ella relata que debido a la situación económica, “porque no nos alcanzaba”, decidieron poner el negocio de abarrotes. Instalaron el “changarro” en la parte frontal de la casa, donde viven desde hace dos años.
– ¿Con sus ingresos les da para casa, carro y lujos?
– “Pues tenemos esta casa que estamos pagando con el trabajo de mi esposo y tenemos televisión por cable, pero no me alcanza ni para pagar una guardería, mucho menos pagar estudios en colegio y tampoco para auto nuevo”, responde la señora.
Para trasladarse usan un Mercury 95, que les costó mucho esfuerzo adquirir.
“Los servicios de agua y luz salen caros, va uno al mandado y no compra nada con 700 pesos, todo está bien caro”. Ellos surten su despensa cada semana, pero cada vez con más apuros.
La señora reprueba la declaración del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, y pide que se apoye más a la clase obrera. “Que les paguen más, que incrementen el sueldo, que ahorita que subió, no es cierto, pues a mi esposo sólo le subieron dos pesos”.
Entre las limitaciones que padecen, la familia rara vez puede salir a un restaurante a comer o cenar; sólo pueden ir al cine en promedio una vez al mes y les resulta imposible pensar en adquirir un vehículo nuevo.
Como todavía tienen deudas y dificultades económicas, Marlen y Santos ya están pensando en la forma de tener más ingresos, “quiero aprender a cortar el cabello para ganar un poco más”, explica la señora.
Los ingresos mensuales que tiene la familia Torres Mendo son: Santos gana 4 mil 800 al mes; en la tienda sacan entre mil 200 y mil 700 pesos mensuales. Sus gastos son: pagan una casa de interés social, surten despensa, tienen televisión por cable, no tienen hijos en la escuela, cuentan con un vehículo, pagan agua y luz.
‘Ni hogar propio tenemos’ “Viajar, conocer, visitar lugares que nos atraen, serían las cosas que haríamos si tuviéramos el poder adquisitivo y sobre todo darles una mejor educación a nuestros hijos, es lo que un padre más desea, educar a sus hijos en una buena escuela”, comenta José Luis, quien además de ser electricista es padre de familia y esposo de tiempo completo.
Con su hija Karina, de 2 años, y Maribel Soto, su esposa que traía de la mano a su hijo Andrés, de 4 años, mencionan que su ingreso mensual es aproximadamente de 7 mil 500 pesos, los cuales tienen que dividir para pagar luz, agua, renta, transporte y comida. “Además de sumar los gastos escolares, que por ahora genera la educación de Andrés”, afirma José Luis.
“Andrés está cursando el segundo grado de jardín de niños en una institución pública y aún así los gastos que representan, su desayuno, las tareas, el material, uniformes, zapatos. Sería muy costoso llevarlo a un colegio privado”, asegura Maribel.
SOBREVIVIENDO CON UN SUELDO “Cuatro mil los ocupas para realizar el pago de los servicios y sobrevivir con el resto (dos mil pesos) el mes es difícil, de hecho ni siquiera contamos con casa propia, vivimos con mis papás”, añade José Luis.
La familia Arreola Soto comenta que si tuvieran un mejor ingreso económico se comprarían un auto y viajarían para conocer más y mejores lugares, además de pagar una escuela privada a sus hijos, pero con el ingreso mensual que perciben no es suficiente.
‘Dejamos el pan por las galletas’ Noé Garnica Chimán, de 32 años, regresa a su casa a las 8 de la noche con el semblante enfadado, tras salir de ella desde las 7 de la mañana para laborar en la empresa constructora, donde percibe un salario de 4 mil 200 pesos, que más prestaciones suman un total de 6 mil pesos mensuales.
Su esposa Eva Aburto Trujillo, de 30 años, y sus hijos Jesús, de 7, Marco, de 6, y Francisco Javier, de 4, lo esperan con cierta ansia por dos razones: papá llega para ayudarles con la tarea y porque trae consigo las galletas y la leche o refresco, según sea el caso, con los cuales habrán de cenar.
La familia Garnica Aburto vive en Tarimbaro, en la zona conurbada con el norte de Morelia, Michoacán, en uno de los tantos conjuntos habitacionales de clase media, donde pagan mil 200 pesos de renta mensual por una casa de dos cuartos, baño, sala-comedor, cocina y patio de servicio.
En esta ocasión, Noé encuentra la sorpresa de que hay un kilo de huevo en la mesa. “Estamos arañando la quincena, nos quedamos sin dinero, y pensé que sólo habría para cenar galletas y refresco”, sonríe el padre de familia tras alegrarse de que Eva consiguiera el huevo con una vecina.
Desglosan el gasto de esos 6 mil pesos: “Debemos estirar el dinero al máximo, pues es poco como para solventar educación, ropa, renta, agua, luz, transporte, gasolina. Andamos pidiendo dinero, porque a estas alturas no tenemos ni para el transporte y así es normalmente todas las quincenas. Gastamos más de lo que ganamos, pero no es porque queramos, sino que las necesidades son más”.
Luego de hacer las cuentas, llegan a la conclusión de que gastan mil pesos por quincena en alimentos, sin contar la despensa que básicamente es café, leche, chocolate y a veces cereal. Tampoco se incluyen en estos mil pesos las tortillas ni el pan, “bueno, ya cambiamos el pan por galletas, porque son mucho más baratas”, corrige Noé.
Lo anterior más 600 pesos en transporte para dos semanas, “y lo que nos resta es para sacar la quincena como podamos. Salimos siempre con números en contra”, se lamentan ambos padres.
Además, refieren que su carro, el Volkswagen 88 que compraron con los años en que Noé se fue a EU, está varado porque no cuentan con los 250 pesos que se necesitan para la reparación de los frenos.
– ¿Esparcimiento familiar?
– En los siete años que tiene mi hijo mayor, sólo hemos ido en dos ocasiones a nadar– comenta Eva.
Marco le dice a su papá que tiene hambre. Noé le da un abrazo al tiempo que relata que “lo hacemos por ellos. Nosotros llegamos a la prepa, pero queremos que ellos lleguen lejos”.
– ¿Qué piensan de las declaraciones hechas por el secretario de Hacienda, quien dijo que con 6 mil pesos alcanza para pagar colegiaturas, comprar casa y dar el enganche de un carro?
– Que ojalá él viviera con un sueldo de 6 mil pesos, a ver cómo le haría.
Irma Mejía | Zacatecas, Zac.
Roberto Barboza
Roberto Aguilar
María Eugenia Martínez
Ella es ama de casa y mamá de tiempo completo, ya que aunque le gustaría trabajar para ayudar a su esposo con los gastos, dice que los precios para poder mantener a los niños en una estancia infantil son demasiado elevados, y que por eso es mejor que ella los cuide y sobrevivir con el sueldo de su esposo.
Elly Castillo
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