Coahuila
Hace 1 dia
Por: Luis Alejandro Flores Espinoza
Durante los últimos dos años, México pasó de vivir uno de los periodos de dinero más caro de las últimas décadas a entrar en una etapa de reducción gradual en las tasas de interés. El Banco de México (Banxico), que en 2023 mantenía una tasa de referencia de 11.25%, hoy la ha reducido hasta 6.50%, marcando el cierre de un ciclo de recortes iniciado en 2024.
Pero más allá de los números técnicos, la pregunta importante para millones de ciudadanos es: ¿qué significa esto para su bolsillo?
¿Por qué Banxico había subido tanto las tasas?
Entre 2021 y 2023 México enfrentó una inflación muy fuerte derivada de la pandemia, problemas en cadenas de suministro, guerra entre Rusia y Ucrania y aumentos globales en alimentos y energía.
Para intentar controlar el aumento de precios, Banxico elevó agresivamente las tasas de interés hasta llegar a 11.25%, el nivel más alto en muchos años. La lógica era simple: hacer más caro el crédito para frenar el consumo y evitar que la inflación siguiera creciendo.
Eso provocó que los créditos hipotecarios se encarecieran, las tarjetas de crédito cobraran intereses más altos, los préstamos automotrices fueran menos accesibles, muchas empresas frenaran inversiones y el consumo familiar se desacelerara.
A cambio, los ahorradores sí vieron rendimientos históricos en inversiones conservadoras como Cetes, pagarés bancarios y fondos de deuda.
¿Cómo estamos hoy?
En 2026 el panorama es muy distinto. La inflación se ha moderado respecto a los niveles máximos observados hace dos años y la economía mexicana muestra señales de desaceleración. Por ello, Banxico inició desde marzo de 2024 un ciclo de recortes que llevó la tasa de 11.25% hasta 6.50% actualmente.
La reducción acumulada supera los 450 puntos base, uno de los ajustes más importantes de los últimos años.
¿Qué representa esto para los ciudadanos?
1. Créditos más baratos Con tasas más bajas, poco a poco los bancos comienzan a ofrecer financiamientos más accesibles. Esto puede ayudar a comprar vivienda, adquirir automóvil, refinanciar deudas y obtener créditos empresariales con menor costo financiero.
2. Menor rendimiento para los ahorradores La otra cara de la moneda es que las inversiones conservadoras comienzan a pagar menos intereses. Hace dos años era común encontrar CEtes arriba de 11%; hoy los rendimientos son considerablemente menores y podrían seguir disminuyendo si Banxico mantiene este nuevo entorno monetario.
3. Mayor movimiento económico Cuando el dinero cuesta menos, las empresas invierten más, se incrementa el consumo, hay más contratación y se dinamiza el mercado inmobiliario y automotriz.
Por ello, las bajas en tasas suelen verse como un estímulo económico, especialmente en momentos donde el crecimiento nacional muestra debilidad.
¿Ya terminó el ciclo de recortes?
Todo apunta a que sí. Banxico ha señalado que la tasa actual de 6.50% podría mantenerse por un tiempo para seguir vigilando la inflación, especialmente ante riesgos globales como tensiones geopolíticas, energéticos y alimentos.
Es decir, México pasó de una etapa de “dinero extremadamente caro” a una fase más equilibrada, aunque todavía lejos de las tasas bajas que existían antes de la pandemia.
¿Qué debe hacer hoy el ciudadano?
El nuevo entorno obliga a tomar decisiones financieras más inteligentes: aprovechar refinanciamientos si se tienen créditos caros, evitar sobreendeudarse pensando que “todo ya bajó”, buscar inversiones diversificadas y no depender sólo de Cetes, mantener liquidez ante la incertidumbre global y analizar cuidadosamente hipotecas y créditos de largo plazo.
Las tasas de interés impactan prácticamente todos los aspectos de la economía familiar. Lo que Banxico decide en sus reuniones termina reflejándose en mensualidades, tarjetas, inversiones y capacidad de compra.
Por eso, entender el comportamiento de las tasas ya no es sólo tema de economistas: hoy forma parte de las finanzas personales de cualquier ciudadano mexicano.
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