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Crisis económica y perfil de los políticos de la Argentina

Por Federico Muller

Hace 2 años

Hace unos años escribí el libro que titulé Argentina, un país de novela.
JL Borges
 

La economía argentina se ha caracterizado por su elevado déficit fiscal, particularmente desde que concluyó el primer período gubernamental del régimen del presidente Carlos Saúl Menem (1989-1999), hasta la fecha. El desequilibrio macroeconómico, metafóricamente se puede explicar cómo un tridente, en donde cada diente o punta del tenedor, representa el gasto público, la inflación y la pobreza. Si la autoridad gubernamental lo manipula gastando más de lo que ingresa, cada sobregiro financiero reflejará aumentos en el nivel de precios, el cual dejará a más familias en la inopia económica, al disminuirles el poder de compra de sus salarios. La “correa” de transmisión entre gasto e inflación es la tasa de crecimiento de la masa monetaria que no corresponde a la que debe tener la de producción de bienes y servicios de la economía, que también se puede expresar, diciendo: muchos pesos persiguiendo a pocas mercancías.

La escasez produce encarecimiento. El fisco puede presentar déficits por diversas causas, algunas de ellas han sido, la economía informal que agrupa a parte de la ciudadanía que evade el pago de impuestos, pero que consume servicios o bienes públicos; las obligaciones de deuda, que contrajo con la banca comercial extranjera y/o con organismos supranacionales, que le exigen pago de intereses y amortizaciones al principal; los subsidios que contempla en su presupuesto para financiar programas de carácter social, como transporte, salud, vivienda, educación, etc.; y la nómina de la burocracia pública.

Todos los precedentes citados los ha padecido el Gobierno del Palacio rosado. Para cubrir monetariamente los faltantes fiscales ha recurrido a solicitar préstamos al Fondo Monetarios Internacional (FMI), a manejar tipos de cambios múltiples, con diferentes paridades entre el peso y el dólar estadunidense, para tratar de allegarse divisas, y en contadas ocasiones ha empleado los lazos de solidaridad que tiene con países de economías equilibradas para solicitarles crédito, el más reciente fue con el Gobierno de China, que utilizará para cubrir un adeudo de vencimiento inmediato que adquirió con el FMI; pero dadas las condiciones leoninas que le impone el FMI, cuando le fondea recursos, los empréstitos se convierten en impagables, que han llevado a la economía a una perniciosa dependencia del acreedor internacional. Las redes o mercados paralelos que surgen gracias a las políticas cambiarias con tasas de cambio diferenciadas han neutralizado las intenciones del Gobierno de obtener dólares a precios competitivos. Y por otra parte, los defaults (cesación de pagos) en que ha caído el Gobierno, le restan confiabilidad para que más naciones le abran líneas de crédito a largo plazo.

Las soluciones que han formulado los diversos ministerios económicos argentinos para contener el déficit fiscal han fracasado. Aunque de 1989 a 1994, el presidente Carlos Saúl Menem (1930-2021), dio un giro inédito en el rumbo de la economía, totalmente desconocido  para las dictaduras militares y democracias que lo habían precedido. En un tiempo relativamente corto, menos de cinco años, bajó la tasa de inflación anual, de 5000% a  una cercana a cero, y  revertió el déficit fiscal, las finanzas públicas fueron superavitarias. Estabilizó el sistema cambiario, logrando una paridad de cambio peso-dólar de uno a uno. Privatizó las empresas de petróleo, de servicios públicos, ferroviarias y aeronáuticas, entre otras. Gestionó con éxito la llegada de inversiones extranjeras, en particular estadunidense e inglesa. El lado débil de su modelo de  libre mercado, fue no atajar el incremento de la tasa de desempleo, no frenar el aumento de la deuda externa, ni el de la delincuencia urbana. Algo parecido está proponiendo e implementando el recién nombrado presidente Javier Gerardo Milei (2023-2027).

El perfil de los políticos argentinos. Si sólo nos referimos a los que han sido exitosos en su cargo presidencial, encontramos que no han sido muchos, y que en ellos se presentó un común denominador que los hermana: la extravagancia. Argentina es uno de los países que más ha recibido flujos migratorios de Europa y Medio Oriente de Suramérica. Los migrantes llegaban generalmente acompañados de sus hijos y cónyuges, por ello, la familia fue uno de los factores que frenaron el mestizaje con los naturales de la región. Acostumbrados a las monarquías constitucionales o absolutas en sus países de origen, es probable que consideraran de gran valor la personalidad empática, distinguida y no ordinaria de los candidatos a presidentes. Eso puede explicar el éxito mediático del general Juan Domingo Perón y su esposa Eva María Duarte, los cuales formaron escuela y partido político, que después de muchos años de su muerte todavía tiene seguidores. Meses antes de morir Evita, el Congreso le otorgó el cargo honorario de Presidenta espiritual de la Nación; años después de enviudar el militar se casaba con Isabelita, quien lo sucedió en la Presidencia. La era Menem: Como aspirante a la Presidencia de la República, le gustaba conducir un descapotado deportivo a más de 200 Km por hora. De cabello largo y luengas patillas que ondeaban al tratar de romper la velocidad del sonido en su máquina de hechura italiana. Un periodista describió a Carlos Saúl Menem, “como un hombre, que le gustaban los trajes ligeros de colores claros y los zapatos blancos, tenía 20 perfumes en un tocador y salía con modelos y estrellas de cine”: El presidente Javier Gerardo Milei, también tiene lo suyo, aunque todavía es muy prematuro definir su estilo de gobernar.

 

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