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Agencias
Publicado el martes, 28 de febrero del 2012 a las 09:32
México.- Ya no causa tanto resquemor aunque todavía haya voces que sigan manifestándose en contra. Damián Álvarez, nacido en Argentina hace 32 años, se podría convertir este miércoles en el amistoso ante Colombia en el jugador naturalizado mexicano número 15 que defienda la playera de la Selección Nacional de México.
En caso de otorgarle minutos en el compromiso a efectuarse en Miami, José Manuel de la Torre se convertirá en el octavo seleccionador mexicano que abra las puertas del TRI a un jugador no nacido en México, algo que ocurrió por primera vez en 1935, cuando Rafael Garza Gutiérrez se llevó a los Juegos Centroamericanos que se efectuaron en El Salvador, al Necaxa, el mejor equipo en esos años, reforzado con tres jugadores de otros equipos.
Y uno de los delanteros de aquel Necaxa era el peruano Julio Lores, quien integró esa selección mexicana que conquistó el trofeo, en buena medida gracias a los siete tantos cosechados por el goleador inca. Lores había participado con la Selección Nacional de su país natal, Perú, en el Mundial de Uruguay 1930 pero entonces no había impedimento para que un jugador defendiera dos o más selecciones.
En los siguientes 30 años otros siete jugadores que nacieron en otros países recibieron el bautizo con la Selección Nacional, lo hicieron dos elementos con raíces cubanas, Jorge Romo y Pedro Arnauda, dos de origen español, José López Herranz y Carlos Blanco y ya empezaban a destacarse los argentinos que adoptaron la nacionalidad mexicana, que fueron los casos de Antonio Bataglia y Alfredo Costa, figuras del León que fue tomado como base para participar en el primer campeonato panamericano disputado en Santiago de Chile en 1952, así como Carlos “El Charro” Lara, un delantero muy productivo con las playeras del Zacatepec y el Toluca, que fue llevado al TRI por Ignacio Trelles y estaba en los planes para participar en el Mundial de Chile 1962, pero una lesión se lo impidió.
Muchas décadas pasaron –poco más de cuatro- sin que se admitiera en la Selección Nacional a otro jugador nacido fuera del país, y eso que en la década de los 70 varios hubieran resultado verdaderos refuerzos de lujo, ya que eran las figuras en la Liga mexicana, como Miguel Marín o Cabinho, quienes abiertamente llegaron a aceptar que esa posibilidad les hacía mucha ilusión.
No fue sino hasta el año 2002, ya con el boleto al Mundial en la mano, que Javier Aguirre se atrevió a convocar a otro naturalizado, un volante muy rendidor al que había conducido en Pachuca, Gabriel Caballero. Su llamado causó mucha polémica y su labor en la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002 no resultó nada convincente. Sin desentonar, sus ocho actuaciones con el TRI no resultaron destacadas.
Abierta esa posibilidad, en la Era de Ricardo La Volpe el bigotón hizo espacio en sus nóminas a dos “extranjeros”, el brasileño Antonio Naelson y el argentino Guillermo Franco, aunque otros futbolistas llegaron a ser contactados incluso por el cuerpo técnico para ver si les interesaba naturalizarse para jugar con el TRI, como ocurrió con Walter Gaitán, entonces estrella de los Tigres. Eso molestó a más de uno, y fue severamente criticado por Hugo Sánchez, entonces el opositor número 1 del argentino. A final de cuentas pese a la resistencia de parte de la opinión pública, ambos integraron la nómina que acudió al Mundial de Alemania 2006.
Sin embargo cuando Hugo asumió el control fue congruente a medias, ya que siguió convocando a Zinha y a Franco, pero se quedó con las ganas de llevar al TRI al volante Leandro Augusto, al que dirigió con mucho éxito en los Pumas.
Paradójicamente Leandro recibiría su oportunidad cuando Hugo ya no gozaba de la suya. Fue Sven Goran Eriksson el que no tuvo empacho en convocar hasta a tres jugadores naturalizados por primera vez al TRI. Con el sueco debutaron con la Selección Vicente Matías Vuoso, Leandro Augusto y Lucas Ayala, lo que no trajo suerte, al parecer, ni al entrenador ni a los jugadores.
En su segunda estancia con la Selección, Aguirre dejó de apostar por Zinha, que nunca fue de su agrado, pero siguió confiando ciegamente en Guillermo Franco al que le otorgó un sitio casi permanente entre los titulares en detrimento de Javier Hernández.
Finalmente ahora es José Manuel de la Torre el que vuelve a convocar al TRI a un naturalizado que apenas cuenta como tal, ya que apenas en diciembre pasado recibió la carta que lo acredita como tal y fue nominado casi en la primera oportunidad que tenía para hacerlo.
Damián milita en clubes mexicanos desde el Clausura 2003 a la fecha, acumulando 315 juegos en la Primera División Nacional, jugando para tres distintos equipos: Morelia, Pachuca y ahora Tigres.
Aunque en mayo cumplirá ya 33 años, Álvarez tiene la ilusión de representar a México en el Mundial de Brasil, al que llegaría con 35 años, y ser el sexto naturalizado que inscriba su nombre en la nómina mexicana dentro de un Mundial de Futbol.
Fuente: Radio Fórmula
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