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Coahuila

El apego: la raíz del sufrimiento

Por María José César

Hace 5 años

Desde que nacemos buscamos sobrevivir, está en nuestra naturaleza la supervivencia y la búsqueda de satisfacer nuestras necesidades básicas. Y no solamente necesitamos de la alimentación, el sueño, la higiene… sino también de la sensación de protección, pertenencia, exploración y de los apegos.

El apego es la vinculación emocional y mental hacia personas, actividades, ideas, sentimientos y objetos/cosas. De la misma forma cómo nos apegamos a las personas, también lo hacemos a las cosas físicas o materiales, al trabajo, a la necesidad de ser aceptados o de pertenecer a algo.

Los vínculos afectivos o apegos se construyen a través de las relaciones afectivas. Nuestro primer apego comienza con el amor hacia nuestra madre y padre. Establecemos un lazo, una conexión profunda que nos brinda amor y seguridad. De ahí vamos generando apegos a familiares cercanos y a las personas que nos rodean durante la primera infancia. Los lazos de apego en la infancia se desarrollan a través de las experiencias y mensajes subconscientes que se viven, y que sin duda marcan una serie de creencias en cada persona.

Bowlby, experto en la teoría del apego, confirma que cuando no logramos establecer lazos emocionales íntimos con otros individuos, buscamos desempeñar el papel de “buscar que cuiden de mi” o por el contrario el “cuidar de todos”. Cuando en nuestro primer apego, ese lazo o vínculo profundo no tiene una sana evolución, se crean apegos dañinos que se ven reflejados en el desarrollo de la vida adulta.

Es decir, si no formamos vínculos sanos desde nuestra infancia, es natural que nos apeguemos a cosas o a personas para llenar vacíos o huecos de nuestro interior. Si has llegado a decir a tu pareja “sin ti no puedo vivir”, “si no te tengo no tengo nada” o has pensado lo mismo de tu trabajo, pertenencias económicas o hasta de tu propio cuerpo… estás dentro de un apego latente que te hace daño.

Cuando nos apegamos a algo, hay sufrimiento. Por ejemplo, al perder algo, ya sea una relación, de pareja, familiar o de amistad… ese apego hace que te agarres con locura a recuerdos, cosas materiales, fotos, costumbres, sentimientos e incluso trabajos.

Walter Riso dice que amar sin apegos es amar sin miedos, es hacerse cargo de uno mismo y buscar un sentido a la vida. El desapego consiste en deshacerse de todo eso que te hace infeliz, en desear sin ansiedad y sin sentirte emocionalmente atado al logro de eso que deseas.  El desapego es el arte de soltar, de darte la distancia de los problemas, las personas y las cosas; comprendiendo que los problemas son parte de la vida diaria. Y que hemos de dejar que la vida siga su curso, sin intentar interferir en su movimiento y cambio. Estar en armonía con la música que vaya sonando en tu vida.

 

Para comenzar a soltar, te propongo un ejercicio que me compartió Adriana C, coach de caminos en el mar. Comienza por identificar pequeñas cosas que deseas soltar.

Cada día identifica algo con lo que sientas un vínculo de apego. Un recuerdo, un libro, una emoción, algo material… hasta llegar a 7. Escribe en una libreta cada día lo que sientes sobre el objeto, la emoción que te provoca, las palabras y repite: te suelto.

Puedes tirarlo, venderlo, donarlo o quemarlo, la cosa es que lo sueltes por completo. Agradece al objeto lo que te ha servido, lo que has aprendido y decídete soltarlo.

Cuando ya lo hayas hecho, observa que pasa en tu interior, cómo te sientes y lo que te dices… ¿Qué sueltas además del objeto? ¿Qué emociones se van?

 

Eckhart Tolle decía “El apego por las cosas se deshace por sí solo a medida que tú dejes de buscarte en ellas.” Así que permítete decir NO a eso que ya no te nutre ni resuena con tu propia esencia, hazte responsable de esas relaciones y decisiones en las que quieres sanar y elije tomar tu presente hacia lo que hoy te hace feliz. El soltar las ataduras te permitirá disfrutar de tus relaciones reales, sanar lo tóxico que hay en tu vida y trabajar para construirte, sanarte y darte a los demás en equilibrio. Generando un apego equilibrado que te ayude a crecer emocionalmente.

Ojalá aprendamos la diferencia entre conexión y apego e identifiquemos qué es lo que si nos conecta y nos da energía, y cuál apego es el que nos roba esa energía.

 

¨Cuántos más apegos dejes caer por el camino de la vida más cerca estarás de encontrarte a ti mismo. El reto: soltarte de las dependencias que te impiden ser tu mismo” Walter Riso

 

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