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Publicado el lunes, 28 de septiembre del 2026 a las 04:00
Saltillo.- “Yo no soy ni de aquí ni de allá”, dice seguro El Faku. “Porque yo no viví mucho tiempo aquí en Saltillo, pasé toda mi infancia en San Quintín, un pueblo allá en Baja California, un rancho en la frontera con san Diego, Los Ángeles”, añade y agrega que de ahí la idea de que no pertenece a ninguno de esos dos lados pero, más importante aún, no pertenece a una tradición musical única, sino que es una fusión, una mezcla, un collage, un choque de varias.
“ Allá (en San Quintín) escuchábamos mucho sierreño: a Ariel Camacho, a Miguel y Miguel; y de este lado no, de este lado era otro tipo de regional, Los Cadetes (de Linares), Los Cardenales (de Nuevo León), etcétera, pero allá sonaba mucho más esa música con puras guitarras, que fue lo que como que se me quedó más a mí al final de cuentas”, apunta en entrevista con Zócalo.
A ello se suma, por ejemplo, la influencia de la música anglosajona: el country, el blues y el rock, principalmente. Géneros que Faku ha amalgamado en un proyecto que toma la potencia y la angustia del punk, la melodía del country, la irreverencia del rock y la austeridad del folk a partir de un nombre clave: Juan Cirerol.
“ Yo siempre fui un poco la oveja negra, porque vengo de una familia en la que muchos son músicos: mi abuelo, mi bisabuelo, hermanos de mi bisabuelo, hermanos de mi abuelo, pero todos son músicos regionales, de rancho, la mayoría de hecho son de aquí, de San Juan de la Vaquería, pero yo sí salí con una espina distinta, porque a mí me gustaba el rock y tocar guitarra eléctrica, por eso todo cambia cuando conozco a Juan (Cirerol), y su mezcla de todo, ahí descubro que puedo elegir, porque me gusta como toca Juan: se siente country, muy bajacaliforniano y muy mexicano también.
“ Y a mí me gusta tocar punk, hacer solos en la guitarra eléctrica, pero también me gusta el sierreño… me gusta todo. Eso me frustraba hasta que mi papá me dijo ‘Apréndete una sola canción’, y lo entendí como una metáfora, que significaba ‘dedícate a una sola cosa; no quieras abarcar muchas, porque aunque puedes abarcar muchas, no vas a encontrar el sentido de cada una’”.
Así, en su música la distorsión y los requintos, la voz acelerada, con gritos y demás conforman un universo enloquecido que viaja por distintas variantes.
“ Todo empezó a cambiar cuando empecé a hacer mezclas medio raras, de ritmos más acelerados, pero con requintos de sierreño, y también viceversa, ritmos muy folk, muy tranquilos, como baladas, pero a los que les metía requintos de sierreño.
“ Luego de repente hacía rolas que tenían distorsión en el requinto, como si fuera un solo de rock, pero no era un solo, o hacía progresiones de sierreño, pero con distorsión, y las hacía punks, etcétera. Eso fue el pinino de ir construyendo lo que ahorita ya está consolidado en mi estilo, apuntó quien forma parte de una nueva escena musical con los sencillos La Bruja y ¿Quién es Él?, que muestran “como un contador de historias”.
“ Yo soy espontáneo a la hora de escribir, pero sí que es cierto que hasta ahorita la mayoría de las rolas que tengo son muy reales. La Bruja es una historia que escuché. Y otras canciones que saldrán van muy ligadas a mi vida en San Quintín: ayudarle a mi papá a echarle de comer a los animales, a los caballos, cuidar al perro. Hay algunas que hasta hablan del no ser ni de aquí ni de allá, de que yo nací aquí en Saltillo, Coahuila, y me siento feliz estando aquí, pero mucha de mi vida sucedió en San Quintín, allá”, dijo el cantante acreedor del impulso Fresh Forwards de Spotify.
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