Arte

Publicado el martes, 14 de marzo del 2023 a las 04:00
Ciudad de México.- Las ciudades han perdido mucho de su calidad porque se han convertido en gigantescas piezas inmobiliarias, critica el arquitecto David Chipperfield (Londres, 1953), galardonado con el Premio Pritzker 2023.
En entrevista desde su estudio en Berlín, advierte que la “motivación para construir o el tipo de edificios que se hacen obedecen a razones comerciales y de inversión, “no por razones sociales y humanas”, al censurar la mercantilización de la arquitectura.
En su práctica impera en cambio, una presencia sobria pero transformadora del espacio público, con austeridad y alejada de tendencias y modas.
Una valoración del jurado del Pritzker, el máximo galardón en la arquitectura, sobre la trayectoria del prolífico arquitecto, activista y urbanista cuya carrera se vio catapultada en 1997 con la restauración del Neues Museum, dañado por los intensos bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, en ruinas desde entonces. Una tarea que demoró más de diez años.
Ganó el concurso internacional para la renovación del edificio, ubicado en la emblemática Isla de los Museos de Berlín, con una aproximación distinta de lo que cualquier otro arquitecto haría. La idea central fue restituir el volumen original del edificio, restaurar las partes que habían quedado en pie, bajo los principios de la Carta de Venecia, sin ocultar la reconstrucción ni competir con el antecedente neoclásico. Una renovación no exenta de polémicas, según contó a la revista Damn, recibió insultos y hasta lo culparon de haber hecho más daño a Berlín que Winston Churchill.
El proyectista encara actualmente la ampliación del Museo Arqueológico Nacional de Atenas, un edificio neoclásico que aloja una de las mayores colecciones en el mundo. Chipperfield responde con humor inglés qué tipo de proyectos son sus favoritos: “Son aquellos para clientes agradables”, desliza.
“ No, quiero decir que los museos, obviamente, te permiten explorar tu talento arquitectónico al crear espacios usando la luz y los materiales, hacer las secuencias de las salas es fantástico, pero en realidad todos los proyectos son interesantes”, declara.
Chipperfield llegó a confesar padecer el Síndrome del impostor, de que en su caso la determinación y el compromiso han suplido al talento, a pesar de sus proyectos premiados y proponer una arquitectura calificada como “sutil pero poderosa, tenue pero elegante”.
Opina que en la arquitectura, que involucra desde aspectos técnicos hasta sociales, pasando por los funcionales, y con los cuales todos los arquitectos trabajan, existe un cierto grado de innovación, pero sus preocupaciones van en otra dirección.
“ Hay potencial para ser muy innovador tanto técnica como formalmente y también hay potencial para interesarse en la continuidad y valores que son eternos, así que entre lo tradicional y lo innovador hay un espectro, supongo que me interesan más esas cualidades de la arquitectura, apoyarme en ellas y sentirme seguro que el talento que se requiere para ser continuamente innovador y aportar nuevas ideas.
“ Creo que en parte es una elección porque soy escéptico al respecto, innovar por innovar no siempre es necesario, pero también soy consciente de que puede ser una falta de imaginación”, declara Chipperfield, de voz suave y tono comedido.
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