Por: Roberto Gómez Junco
Tres casos sirven para asomarnos a las peculiaridades de nuestro balompié mexicano.
Tres cambios de directores técnicos en equipos importantes, uno tan justificado que parecía inevitable, otro tan previsible que no sorprende, y uno más por completo inesperado e incomprensible.
Primero, el caso de los Pumas de Gustavo Lema, que después de la meritoria campaña en el anterior torneo han dibujado en este una tendencia descendente que derivó en la decisión de removerlo del cargo.
Para suplirlo, los mandamases de los Pumas decidieron contratar a Efraín Juárez, prometedor técnico mexicano que con el Atlético Nacional de Medellín se coronó campeón de Liga y también de Copa en su fulgurante paso por el futbol colombiano. Una decisión inevitable y una elección que por lo menos en teoría se antoja acertada a todas luces.
Después está el caso de las Chivas, que con su técnico interino derrotaron precisamente a los Pumas y su correspondiente interinato, y que después de la sorpresiva salida de Óscar García optan por Gerardo Espinoza, otro joven técnico mexicano cuyo mayor éxito se ha producido al frente del Tapatío en la llamada Liga de Expansión, en la que en realidad nada ni nadie se expande hacia ningún lado.
De los ambiciosos proyectos encabezados por directores técnicos extranjeros, sólido el del serbio Paunovic, inconcluso el del argentino Gago y fallido el del español García, a los radicales cambios de timón con entrenadores de casa. Antes Cadena, después Ortega y ahora Espinoza.
Y por último, el único verdaderamente incomprensible entre estos tres recientes casos, entre los tres respectivos cambios de dirección técnica que se produjeron en un lapso de cinco días: la salida de Veljko Paunovic de los Tigres, para darle paso al debut de Guido Pizarro como entrenador.
En el anterior torneo los Tigres de Paunovic obtuvieron 34 puntos (con 10 victorias, cuatro empates y tres derrotas) para terminar en el tercer lugar y después ser eliminados por el Atlético San Luis en los Cuartos de Final. Y en este Torneo de Clausura 2025 vuelven a ocupar el tercer sitio después de 10 jornadas, con 19 puntos producto de seis victorias, un empate y tres derrotas.
Además, vienen de imponerse en la difícil cancha de Aguascalientes sobre el sorprendente Necaxa de Nicolás Larcamón. Y sin embargo el consistente proyecto es abruptamente interrumpido para darle paso a otro, incierto, impredecible y encabezado por una de sus figuras en la cancha.
Es decir, que del intempestivo retiro de Pizarro como jugador pasaron en unos cuantos minutos, aunque llevaran meses “pensándolo”, a su no menos intempestivo estreno como director técnico.
Cosas que nada más suceden en el futbol de acá.
¿O dónde más?
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