Internacional

Publicado el jueves, 24 de julio del 2025 a las 19:41
Kerem Shalom, Israel.- Bajo el sol abrasador del verano, cajas con alimentos se descomponen a la intemperie en el cruce fronterizo de Kerem Shalom, del lado de la Franja de Gaza. Aves de rapiña sobrevuelan las cajas de ayuda humanitaria que deberían ser distribuidas entre gazatíes que padecen una hambruna sin precedentes.
En la zona se apilan sacos de harina rotos, botellas de aceite expuestas al sol, paquetes de pasta cubiertos de moho y cajas perforadas de zumo. Algunas llevan los sellos de agencias de la ONU como UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos, así como de ONG como World Central Kitchen. No hay coberturas ni refrigeración.
El Ejército israelí asegura haber hecho su parte.
“ Tenemos aquí aproximadamente 1.000 camiones de ayuda humanitaria que ingresaron al lado de Gaza, esperando ser recogidos y distribuidos por la comunidad internacional”, explica a EFE el coronel Abdullah Halabi, jefe de la Administración de Coordinación y Enlace para Gaza.
“ Israel, a través de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), facilita el cruce fronterizo y la ayuda procedente de fuera de Gaza […] La responsabilidad de transportar la ayuda dentro de Gaza recae en la organización humanitaria”, añade.
“ Israel no limita el flujo de ayuda; el problema es la recolección y distribución“, subraya Halabi, en respuesta al portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, quien explicó que para que sus conductores accedan a los suministros se necesitan múltiples permisos, una pausa en los bombardeos y que se abran las puertas del paso fronterizo.
La portavoz de OCHA, Olga Cherevko, confirmó a EFE que “la comida se echa a perder mientras espera ser recogida” y sugirió que organizaciones como la Fundación para la Ayuda Humanitaria en Gaza (GHF), que gestiona la distribución en cuatro puntos del enclave, operan con mecanismos distintos y posibles escoltas armadas, lo que facilita su acceso.
Según el Ministerio de Sanidad gazatí, al menos 113 personas han muerto por malnutrición desde el inicio de la ofensiva israelí el 7 de octubre de 2023. Los niveles de desnutrición se agravaron en marzo con el cierre total de accesos, durante el cual no se permitió la entrada de alimentos, medicinas ni combustible.
Aunque Israel reabrió parcialmente los cruces a fines de mayo, el flujo de ayuda sigue siendo limitado y su distribución dentro de Gaza se mantiene bajo alto riesgo. Además, más de 1.000 gazatíes han muerto por disparos del Ejército israelí cerca de puntos de reparto o rutas de distribución.
Mientras persiste el cruce de acusaciones entre Israel y la comunidad internacional, los alimentos siguen descomponiéndose bajo el sol.
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