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Autor Invitado
Publicado el sábado, 14 de abril del 2012 a las 18:32
Toluca.- Niños desde los diez años son incluidos en la elaboración de tabique rojo en el municipio de Metepec, ya sea por tradición familiar o por necesidades económicas. Actividad artesanal que además emite hasta 89 por ciento de las partículas contaminantes del valle de Toluca.
En la zona rural de la localidad aún se mantiene cerca de 70 hornos que elaboran miles de piezas anualmente de este material de construcción, considerado como uno de los más resistentes de la industria.
Pese a encontrarse a unos minutos de la zona comercial de la localidad, esta práctica persiste debido a las necesidades económicas de la gente que aún se dedica a ello.
Don Ernesto, como pidió ser nombrado, a sus 67 años continúa fabricando los tabiques, con precisión y soltura, aunque no con la fortaleza ni el ritmo con que inició a los 13 años.
Por más de cinco décadas ha dejado sudor y fuerza en distintos talleres donde ha ofrecido su mano de obra para elaborar tabique, utilizado tanto para la construcción de viviendas, como para escuelas, centros de salud y espacios deportivos.
El proceso de elaboración lo conoce como la palma de su mano, asegura que entre 24 y 36 horas puede tardar la cocción de este material, que crudo realiza entre 600 y 700 por día.
“El procedimiento es tierra con barro, hay que batirlo para poder hacer el tabique, se lleva su tiempo, todos con moldes de madera, no es como el block o tabicón, es otro procedimiento, en un día de tabique normal me hago entre 600 o 700, del grande 350 o 200, se vende más el chico, es el comercial, el grande es sobre pedido”.
Cerca de ahí, en la misma colonia Magdalena Ocotitlán, dos jovencitos, uno de 10 y otro más de 15 entre risas y juegos, palean y cuelan el barro con que sus papás elaborarán este material.
Son primos y a su edad ya comienzan a conocer el oficio, que sus progenitores también lo desarrollaron desde los 10 años.
“Es mejor tenerlos aquí chambiando, que allá afuera consumiendo drogas o haciendo otro tipo de cosas”, justifica Don Jorge Gutiérrez Díaz, que a sus 33 años heredó el taller de su papá.
“Ya somos tres generaciones, toda la vida nos hemos dedicado a esto y no hay de otra más que cambiar, aquí no sale más que para los frijolitos, pero es la manera en que nos ganamos la vida y tenemos que seguirle”.
El tabique rojo, actualmente se vende entre mil 200 y mil 500 pesos por millar y existe otro de tamaño más grande que alcanza los 3 mil 300 pesos por millar.
“Ahorita ya no es negocio, antes podíamos apenas estar sacando el tabique y nos llegaba otro pedido, pero la gente no se va por lo bueno, sino por lo más fácil, con el block o tabicón avanzan más rápido, es menos resistente pero se gastan menos y por eso han dejado de comprar este”, indicó Don Ernesto.
Con sus manos agrietadas y ásperas por el manejo de la tierra señala el sitio donde quedan las minas de barro. Recuerda como “de chamaco” andaba por los caminos de terracería para ir a La Loma o San Lorenzo para llenar los camiones y comenzar con su elaboración.
“El material no escasea, hay mucho, allá en La Loma aunque en temporada de lluvias es difícil ir por él, la tierra la sacamos de las milpas que trabajan o de los predios donde están construyendo, siempre hay”.
De acuerdo al delegado de la localidad, Simón Pichardo Hisojo el número de talleres y hornos que se dedican a la elaboración de tabique rojo, ha ido a la baja en la última década. De los 120 censados, cerca de 50 han dejado de producir.
“Muchas personas ya han fallecido y sus hijos ya no se dedicaron a esto, era una tradición que se ha perdido”, apuntó.
Recuerda que en la década de los 90’s había personas que ayudaron con la construcción del Centro de Salud, la escuela y canchas deportivas con material.
“Era recurrente pedirles material o mano de obra a las personas de La Magdalena, algunos no podían y nos daba de a 20 o 30 tabiques, según quisieran o necesitáramos, ahora ya muchos han dejado este oficio”. La construcción de casas de tabique rojo, aunque resistentes y “pintorescas”, ha dejado serias repercusiones ambientales y de acuerdo al Inventario de Emisiones a la Atmósfera del Valle de Toluca del gobierno estatal, la elaboración de este material para la construcción aportaba hasta el año 2000 el 89 por ciento de las partículas contaminantes.
Jorge Gutiérrez asegura que el uso de aceite de automóvil quemado representa la mejor opción para coser el tabique, ya que el chapopote que antes era utilizado es muy costoso.
“No pues usamos aceite de carro, es más barato, antes usábamos el chapopote pero está carisisisimo y no nos deja, si esto apenas nos da, no crea que tenemos miles de pesos”.
De acuerdo al reporte, en la región “los principales municipios contaminantes son Toluca, Metepec, Lerma y Zinacantepec donde se genera el 89.4 por ciento de las emisiones totales por fuente de área”.
“Por contaminante los principales emisores de partículas Partículas Menores a 10 Micras (PM10) son Metepec y Toluca, principalmente por la producción artesanal de tabique; por esta misma actividad Metepec es también el principal emisor de Bióxido de Azufre (SO2)”.
Al respecto se han elaborado propuestas como el del Instituto de Investigaciones Nucleares (ININ) para la construcción de hornos ecológicos que permiten disminuir hasta en 30 por ciento las emisiones contaminantes.
“La mejora tecnológica consiste en tener el acoplamiento de dos hornos, cambio tecnológico en hornos convencionales a cielo abierto, que aumenta la eficiencia por el menor tiempo de cocción, tecnología que funciona en lugares urbanos con mucha precisión”.
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