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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 7 de mayo del 2025 a las 04:11
Ciudad de México.- Por décadas, las automotrices navegaron con relativa certeza. Sus planes de producto se estructuraban a años vista, con portafolios amplios y versiones para casi todo tipo de cliente. Hoy, esa lógica parece obsoleta. Entre aranceles, tensiones comerciales y una transición tecnológica aún incierta, los fabricantes de vehículos han optado por una estrategia que hasta hace poco habrían considerado riesgosa: simplificar.
La era del “menos es más” llegó a la industria. En lugar de abarcar con múltiples líneas de producto, las marcas afinan sus apuestas hacia segmentos específicos: el de entrada, los SUV compactos o los modelos de alto volumen. El objetivo es claro: maximizar rentabilidad y eficiencia, ante un entorno que se ha vuelto cada vez más volátil.
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El éxito ahora depende de cuán certero seas al lanzar un nuevo modelo. Ya no hay espacio para errores”, comenta Éric Ramírez, director de la firma de análisis automotriz Urban Science. “Con las barreras comerciales y los aranceles obviamente es muy incierto a cuánto vas a vender, es muy incierto cuál va a ser tu estructura de costos y cuál va a ser tu modelo de negocio para ser rentable”.
La presión proviene desde varios frentes. El regreso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos ha sacudido las reglas del juego en Norteamérica. El ideal de integración regional que inspiró el T-MEC ha sido reemplazado por una lógica proteccionista. Las marcas ya no pueden trazar sus estrategias confiando en que sus vehículos cruzarán fronteras sin obstáculos.
Esto ha provocado ajustes que, en muchos casos, se toman desde las casas matrices. Nissan, por ejemplo, ha comenzado una renovación total de su portafolio a nivel global, con apuestas diferenciadas por región. En abril, Iván Espinosa, vicepresidente corporativo global de planificación de producto, detalló que en América Latina se priorizarán modelos accesibles, con énfasis en sedanes y SUV de alto volumen.
En Estados Unidos y Canadá, en cambio, la electrificación será la columna vertebral de la estrategia, con más de 10 lanzamientos eléctricos en los próximos años. Europa recibirá cuatro nuevos modelos eléctricos, mientras que Japón tendrá una nueva generación del Leaf y un Kei car actualizado en 2025, además de una minivan electrificada para 2026.
Uno de los primeros resultados de esa lógica se ha visto en México con el lanzamiento del Magnite, un SUV subcompacto importado desde India, que le ha permitido a la marca mantener precios atractivos en un contexto de presión cambiaria y altos costos logísticos.
En paralelo, los avances tecnológicos han traído desafíos adicionales. La industria ha apostado por la electrificación como ruta hacia la descarbonización, pero esa visión comienza a fracturarse. La infraestructura de carga no ha avanzado al ritmo esperado, y los híbridos vuelven a ganar terreno como solución intermedia.
Esto obliga a las armadoras a ser selectivas no sólo en modelos, sino también en motorizaciones. “Definitivamente en los próximos cinco años lo que vamos a ver es una optimización de portafolio donde van a bajar de 12 a 6 líneas, de 10 a 5, de 7 a 3 versiones”, anticipa Ramírez.
Gasolina, híbridos, eléctricos… ¿hay lugar para todos?
La lógica también responde al estancamiento del mercado. Aunque en México se han vendido 365 mil 25 unidades nuevas en lo que va del año -un avance de 3.3% respecto al mismo periodo de 2024-, se ha frenado el crecimiento a doble dígito que se observó tras la pandemia. Las señales son claras: la demanda ya no es tan elástica y la competencia se intensifica.
En ese contexto, Renault México decidió dar un giro estratégico. “A partir del inicio del segundo semestre del año pasado nos dimos a la tarea de eliminar un gran número de productos que forman parte del line up de Renault, vamos a decir, históricos”, explica Jesús Gallo, director general de la marca en el país.
El enfoque ahora está en lo que Gallo llama los segmentos “mainstream”: autos hatchback, sedanes subcompactos y SUV de entrada. La firma francesa también busca crecer en vehículos comerciales, un segmento donde puede ofrecer mayor valor sin competir directamente con las grandes marcas.
Este rediseño, señala Gallo, ya se refleja en la integración de nuevos modelos como el Kardian y el Arkana. Renault ha vendido 7 mil 838 unidades en el país en lo que va del año -una caída de 13.4% interanual.
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