Arte

Publicado el jueves, 21 de mayo del 2026 a las 03:50
Brooklyn, N.Y.- Antes de convertirse en uno de los artistas más influyentes del mundo, de que sus cuadros alcanzaran decenas de millones de dólares en subastas y de que su figura se transformara en icono cultural, Jean-Michel Basquiat (1960-1988) era simplemente “Jean”, un joven que pintaba, hacía grafitis, escribía y deambulaba por el Nueva York de finales de los setenta.
Ese es el Basquiat antes de Basquiat que recupera Our Friend, Jean, muestra que se inauguró el sábado en The Bishop Gallery, en Brooklyn, el barrio donde nació, y que reúne dibujos, collages y fotografías fechadas entre 1979 y 1980, antes de convertirse en una estrella.
La exposición gira alrededor de la colección que conserva Alexis Adler, fotógrafa y científica que compartió apartamento con Basquiat en el East Village de Manhattan cuando el joven sobrevivía vendiendo postales –envió algunas de ellas a Andy Warhol, que después se convertiría en su mentor– y chaquetas diseñadas por él mismo.
Muchas de las piezas expuestas fueron creadas en ese apartamento de la calle 12 que terminó funcionando, casi de manera accidental, como su primer estudio.
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Ahí fue donde empezó todo”, explica a EFE Erwin John, cofundador y director asociado de The Bishop Gallery. Según cuenta, fue también en ese espacio donde el entonces galerista Diego Cortez vio por primera vez sus trabajos, encuentro que acabaría impulsando su carrera.
Las obras de esta etapa muestran a un Basquiat todavía lejos de los grandes lienzos por los que acabaría siendo mundialmente conocido, pero sí aparecen ya referencias al racismo, la desigualdad y la identidad negra.
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Se puede ver que tenía algo que decir desde el principio”, afirma John, y destaca que, aunque muchos pensaban entonces que era “impulsivo y desordenado”, Basquiat era “extremadamente inteligente y muy consciente de cómo quería transmitir sus mensajes”.
La exposición también revela su faceta más cotidiana a través de las fotografías que Adler tomó durante esos años: en el apartamento, improvisando performances, posando con objetos encontrados en la calle o trabajando sobre papeles pegados a las paredes.
Entonces, agrega John, Basquiat ya mostraba la ambición y el carisma que lo convirtieron en un creador “rebelde y fascinante”.
Hijo de padre haitiano y madre puertorriqueña, Basquiat murió de una sobredosis en 1988, a los 27 años. Su figura, asegura John, está «creciendo» entre nuevas generaciones que encuentran en él «una mezcla única de crítica social, cultura urbana y libertad».
La muestra llega además en un momento en que el mercado del arte sigue poniendo de relieve el magnetismo de Basquiat casi cuatro décadas después de su muerte: esta misma semana, la obra ‘Museum Security (Broadway Meltdown)’, de 1983, se vendió por 52,7 millones de dólares en una subasta de Sotheby’s en Nueva York.
La exposición coincide con otras actividades centradas en los años previos a la fama del artista, como la proyección el próximo jueves 21 del documental ‘Boom for Real: The Late Teenage Years of Jean-Michel Basquiat’ en el Museo de Arte Moderno (MoMA).
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